
Claro que sí. Se perfectamente que tengo mi niña herida. Que me ha faltado mirada sincera. Que tengo un desamparo emocional inabarcable. Se que chupo energía que le corresponde a mi hija, que chupo energía de la comida, y de mi pulso compulsivo por llenarme y vaciarme. Claro que sí, que cuento y miro la vida desde el discurso "oficial" de mi madre. Claro que se que me armé un personaje, que en mí también está mi padre. Se que he sido presa de acuerdos tácitos perversos. Se claramente que mi luna en escorpio me retuerce y me retiene en una simbiosis calurosa y emocionante. Se que me hace falta mamá y más mamá, una mamá antigua, la que necesité hace veinte años. Se que la comida, y la agenda y la Coca Light no reemplazan eso. Se que mi hija intenta decirme algo con sus ataques de llanto y gritos permanentes. Intento nombrarle la realidad de su sentir, intento nombrarme la mía. Se que hay una historia hecha que no vale la pena repetir, no sería una apuesta creativa. Que mi madre ha sido madre sola, que HEMOS excluido a mi padre, que él se ha excluído en la política, que ella se ha refugiado en el trabajo, que yo me refugio en mi maternidad. Sincerisidio? sigamos, lo se. Se que está naciendo una nueva Viole, que se despega, de a poco y con dolor, del intenso deseo materno pero que aún no puede evitar repetir algunas modalidades y algunas historias. Se que pocas veces tengo vitalidad y resto emocional para nutrir a los que más quiero. Se que hago bien en ser sincera. Se que no soy ni mejor ni peor que nadie, y que mi historia no me condena. Se que mi problemática nace de un patrón energético que me constituye profundamente, por lo cual no hay culpables. Se que amo a mis padres, a ambos, aunque no hable tanto de él. Él está ahí siempre, a su manera déspota y la vez gentil y cariñosa. Se que tengo que apostar a ser una mujer de un hombre, aunque sienta que hay vacío y fraternidad entre ambos.
Lo se, y lo tengo claro, y seguiré sabiendo cosas nuevas.
El problema, es que siento que no basta. No basta para nada con ver. No basta con saber el origen, no basta con encontrar mi sombra, no basta con sentirme niña ansiando amor verdadero. No basta. Porque el vacío sigue, y yo no puedo proporcionarme lo que me hace falta, ni nadie. Porque es historia vieja, y porque es tiempo de nutrir a otros. Y de dónde saco esa energía, de dónde? No comparto esa idea...conocerse a sí mismo es sólo el disparador, sobre todo para ser más empático con los otros y con uno mismo, pero no basta. Hace falta algo que no tiene que ver con el entendimiento ni con el lenguaje, hace falta volver al cuerpo. Y eso sí, que no me sale.
Otra mirada sería que no hay nada por resolver, que la angustia y el desconsuelo me acompañan como un tesoro, que dispara síntomas horribles, como ataques de pánico, cuando me atrevo a separarme demasiado de lo que yo creía que era, o cuando me siento demasiado sola, en medio de demasiada autoexigencia, cuando me pido de más. Sólo debería aprender a vivir con la falta, y buscar espacios de placer y cadenas de sostenes. Todo parece muy bonito y simple, pero yo me tomo el atrevimiento de sentirme insatisfecha, de sentir que me merezco caminar más liviana y más confiada. Mi vida es bella, y yo me estoy animando. Y no creo más en "el mundo contra mí", creo en el sistema, creo en ser una célula funcional a un organismo mayor, creo en el "que pase lo que tenga que pasar" y que pase lo que preserva el fluir de la vida. Pero aún así, se que hay un plano misterioso y desconocido, profundo e irracional al que aún no tuve acceso. Y no es la sombra, y no es la historia real de mi infancia. Es el encuentro con mi alma, con mi misión y con ese lugar sutil que me llene de energías palpables, para nutrir a mi familia.
Siento que es un camino tan difícil como hacer abdominales. A mí no me gusta trabajar.
Ah, y me anoté en la carrera de astrología. No preguntar porqué, porque no se.